Imagen física personal: Las trampas de la belleza

Imagen física personal: Las trampas de la belleza

25 de diciembre de 2020 Gerencia 0

La imagen es un elemento de comunicación determinado por la cultura en que vivimos. Es una expresión que finalmente tiene demasiados componentes y es necesario tenerlos en cuenta. La imagen es una percepción y la pregunta es: ¿es una percepción de quién y por quién? Lo que usted debe saber es que sin interesar el medio que se utilice para expresar la imagen, es un tema de personas, lo que de por sí tiene consideraciones complejas y todo tiene que ver con la cultura y las emociones humanas, constituyéndose lo que denominamos una “arquitectura de percepción”.

La imagen personal tiene dos componentes simbióticos a saber: la imagen pública personal y la imagen física personal, cada uno con sus propios desarrollos y desafíos. Ambos implican algunas consideraciones acerca de la estructuración interior de la persona, pues como es adentro, en su mente, es afuera y como es afuera es adentro, siempre se ve lo que somos, aunque siempre está sujeto a interpretaciones. A través de nuestra semiología, en la composición de imagen, en la manera como decidimos construirla, ya sea en un rol de base o en un rol situacional, expresamos nuestra personalidad.

Sin embargo, ese tema de la imagen física personal, lo hemos entremezclado y confundido con el tema del manejo de la belleza, entendiendo belleza como las armonías que son agradables a nuestros sentidos y que, obviamente, también, aparentemente, son muy subjetivas. La belleza, por ejemplo, a algunas personas les parecen a otras feas y las mismas les parecen a otras bonitas. ¿Quién dice que una moto, un carro, un paisaje o alguien, es bonito o hermoso? ¿Con qué criterios? No obstante el concepto de imagen tiene consideraciones que van más allá de la belleza.

En este sentido, la imagen física es la percepción que resulta de la apariencia y del lenguaje corporal. Por ejemplo, con la indumentaria, cada individuo tiene la posibilidad de encontrar su propia forma de expresarse. “Por medio del vestuario, de los accesorios, y del maquillaje en el caso de las mujeres, incluyamos ahora también a los tatuajes, manifestamos nuestra individualidad. A esto llamamos estilo. Cada uno de nosotros puede tener un estilo que es innato y que tiene que ver con la personalidad. El vestuario es parte integral de nuestra imagen total. En la relación con el uso de los colores se ha comprobado que tiene mucho que ver con la parte psicológica, sugiere rasgos interesantes de su carácter y del estado anímico en que se encuentra”.

El entendimiento que debemos tener es que nuestro estilo también es nuestro medio principal de comunicación. “Quien vende carne… carne le compran”. Permanentemente estamos vendiendo algo, sugiriendo algo con nuestro estilo y nuestro entorno sólo tiene el tiempo, la paciencia y la disposición para percibirnos por nuestro estilo. Si usted construye su imagen física personal sólo a partir de lo que cree que le gusta, sin tener en cuenta el escenario y los actores de ese escenario, es muy posible que el resultado sean actitudes y comportamientos que no son los que usted desea.

Este es un tema de una gran discusión que no está acabada de dar, porque tan responsable o no responsable es quien emite la imagen como quien la interpreta y produce un comportamiento a partir de eso que interpreta. Se dan cosas muy serias en ese sentido.

Debemos acercarnos a la idea de las “trampas de la belleza”. Un detalle importante es que así no queramos, la imagen física personal es una correspondencia a lo que somos realmente por dentro. ¿Somos tan atractivos? ¿Es belleza lo que buscamos? Atractivo es el arte de atraer, belleza es una composición estética parametrizada según los cánones comerciales. Eso de que la belleza es subjetiva es, en realidad, puro cuento. La belleza la diseña y la construye el comercio. El mercado emite líneas de pensamiento sobre lo que es bello y nos hace creer que nos gusta.

Quienes trabajamos en mercadeo hemos construido artificialmente un mundo ideal y correcto de la belleza que sólo es sustentable mediante el consumo.

Queremos que usted compre; le creamos modas para que usted compre, le maltratamos su autoestima y le hacemos sentir que es una persona fea, si usted no compra.

Le obligamos a ver la vida y a ver a los demás a partir de nuestros “estereotipos” y finalmente le llevamos a la esclavitud del consumo y le sometemos a la tortura de las percepciones. Ya lo he dicho antes, el mercadeo es culpable de las enfermedades modernas: obesidad, bulimia y anorexia. ¡Qué drástico sonó esto! No por eso, deja de ser real.

Este es nuestro mundo ideal y ficticio de la belleza física. Si necesitamos vender esmaltes creamos una moda que implique más consumo, si necesitamos vender labiales oscuros, negros y morados, hacemos sentir que si no se aplican los que están de moda se está siendo fea. Y así.

Simplemente mire por la ventana y vea a la gente de la calle y se dará cuenta que todos se sienten bellos… con lo que está de moda. Y lo más grave es que, inconscientemente, llegan a pensar que si no son bonitos ni bellos, no llegarán a ser personas exitosas.

Debemos entender que belleza no es una sola, hay múltiples tipos de belleza y no sólo el que nos construye el comercio.

Cuando lo analizamos empiezan a aparecer otras dimensiones de la belleza que tienen la virtud de llamarnos sutilmente, a esto le llamamos atractividad. Piense en Albert Einstein y en Celia Cruz, ellos son atractivos por derecho propio y nos resultan fascinantes.

En el sentido del manejo de la imagen para conseguir unos resultados específicos buscados, prima la atractividad y no la belleza y la atractividad requiere de estrategia y de mucho trabajo. ¿Piensa usted que la belleza física es esencial para tener éxito? Quisiera que conocieras a Richard Branson, a Carlos Slim y a la espectacular Indra Nooyi, hay algo en ellos que los vuelve fascinantes, y en el caso de los señores, no es su belleza.

Debemos aprender a crear un concepto de imagen que no esté centrada en la belleza y que esta sea un resultado colateral de la atractividad. Una vez desprovistos de los paradigmas de la belleza y que sabemos que el centro es la atractividad, iniciaremos por trazar un plan que vaya al origen.

De allí, empiece a ver que si la regla de la resonancia mórfica es “como es adentro es afuera”, para ser atractivos, debemos trabajar en eso interior que puede volvernos atractivos y la respuesta inicial es una sola: el entendimiento profundo y el rediseño de lo que es nuestra identidad, y el entendimiento de que si construimos nuestra propia identidad bajo nuestros propios criterios de lo correcto, es el primer paso a lo que en realidad significa la libertad.

Inicia un juego interesante y doble, pues por un lado está lo que creemos, sentimos y pensamos, despejados de paradigmas, y por otro lado está la estructura normativa del entorno y las expectativas que puede o no tener sobre nosotros.

El paso uno es, entonces, ser conscientes de nuestra identidad, sus variables, ventajas y desventajas y tratar de encontrar un elemento realmente etéreo, aunque finalmente divertido en su búsqueda que se llama la “autenticidad”. Tenga en cuenta sus tradiciones y cultura que son una parte importante de lo que usted es, pero no definen lo que usted es.

Aunque suene a juego de palabras, debemos considerar con cuidado ambas cosas, pues en ocasiones tradiciones y cultura sólo sirven de barrotes de una cárcel mental.

No me pida que defina lo que es “ser auténtico” pues lo que es una respuesta para mí no necesariamente es la suya. Para mí significa “pensar por mí mismo, reconsiderando todas las influencias externas, buscar hacer las cosas bajo mi propio criterio, y tratar de ser único con lo que hago”. Para otras personas de mi contexto, ser auténtico significa vestir de poncho y sombrero.

El siguiente componente es una fase de entrenamiento intenso sobre inteligencia emocional, como la herramienta más poderosa y vital para fortalecerse frente a los ataques contra su autoestima y como estructura indispensable para construir puentes relacionales con su entorno.

El paso dos es considerar “quien es usted hoy para su entorno” y según su proyecto de vida, considerar “quien puede llegar a ser” y a partir de ambas cosas trazar un camino de impacto en ese entorno.

Es aquí donde se estructura todo lo que conocemos como “Imagen Pública Personal”.

Sin perder su identidad ni autenticidad, “adaptarse” a los requerimientos normativos del entorno, en términos de lo que debe ser su desempeño y los resultados que debe entregar, sus comportamientos y sus modales, el lenguaje y la presentación personal adecuados al objetivo, las relaciones que debe tener y los medios de comunicación que debe usar.

Y debe considerar si su estrategia es ser exclusivo para un mercado o masificarse para ese mercado. Por ejemplo, un empresario o ejecutivo es exclusivo y un cantante es masivo.

Es aquí cuando le debo decir que bajos perfiles nunca son buenos. Se dará cuenta que este punto dos es dónde está gran parte del trabajo.

123
Identidad, autenticidad e inteligencia emocionalDesempeño + resultadosImagen: Percepción + concepto
Comportamiento + Modales
Lenguaje + Vestuario
Relaciones + Medios
Masividad + Exclusividad

Sobre la parte tres es muy poco lo que puede hacer. Es el resultado de lo estratégico y disciplinado que haya sido en los dos anteriores.

A cada rato escucho decir que la verdadera belleza es interior. Estoy seguro de que quienes lo afirman, siendo que están convencidos de lo que están diciendo, están luchando contra una realidad apabullante y es que el entorno te enjuicia a partir de un conjunto de percepciones.

Sí, aunque nos duela y gritemos a voz en cuello que no es así, la verdad es que la apariencia importa. Importa tanto que nos abre y cierra puertas permanentemente. Y por eso, es algo que no podemos obviar. Debemos trabajar en nuestra apariencia, en nuestra imagen física personal. Y si la belleza es interior, debemos hacer bello nuestro interior, sin olvidar que también debemos generar un impacto en nuestro exterior que sea coherente y ayude a construir un proyecto de vida. Y debemos reconsiderar profundamente lo que pensamos que es bello: ¿Es una belleza real o es el estereotipo creado por el comercio? Mírese al espejo y analice realmente lo que ve: el yo real, el yo ideal, el otro yo real, el otro yo ideal, y cuál de todos esos está impactando su realidad y ayudándole de verdad a conseguir lo que quiere de la vida. No olvide que uno no está obligado a ser quien hoy es. Lo mejor es diseñar la persona que realmente se quiere ser y entrenar todos los días de la vida para serla. Se lo garantizo. Lo conseguirá.

Deja una respuesta